domingo, 13 de mayo de 2012

LA PAVA

 Vivo en un mundo veloz, rodeada de equipos, dispositivos, sistemas, pensados y desarrollados para acelerar todo aquello que quieras hacer. Hasta salir de compras se "acelera" cuando definís lo que buscas y dónde encontrarlo antes de salir de casa. Si sólo con pensar en un antojo, mientras vas camino al hogar, poder tipearlo en el móvil, y este te muestra dónde lo podes comprar sin desviarte demasiado de tu ruta.
En este mundo acelerado, en el que los títulos alcanzan para sentar posición, en el que las consignas mueven masas internetianas, en el que discutir "detalles" es una antigüedad, yo remo en un kayak.
En esto mundo acelerado, me resisto a abandonar una pausa inigualable: poner la pava y esperar que caliente el agua para el mate. Definitivamente es una pausa en el trajinar que no quiero abandonar. Porque el agua no puede estar a cualquier temperatura.
Hay que prender la hornalla , llenar la pava, colocarla en el fuego y simplemente esperar. En esa pausa intento priorizar las imágenes del día, acomodar las prioridades y los pendientes. En esa pausa doy Gracias a VIDA por mi vida. Porque me reconozco una afortunada. Y esa pausa, es eso, sólo una pausa, un momento, un instante, el que alcanza para visualizar las primeras burbujitas en el agua, para saber que el agua para el mate ya está a punto.


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